Metáforas, nuestros deberes del curso de escritura creativa eran las metáforas: Metáfora común o impura. Metáfora de complemento preposicional. Metáfora aposicional. Metáfora negativa. Metáfora pura.
METÁFORAS.EXE
-Javi, tenemos que quedar para hablar, ¿nos vemos en banco del parque a las 7 y media?
“Tenemos que quedar para hablar”, ¿cómo que tenemos que quedar para hablar? Nosotros nunca hemos quedado para nada. Simplemente quedamos y ella habla y ella decide qué hacer y yo pongo trabas. ¡Ese es nuestro rollo!! Todo improvisado sobre la marcha! Nada de “tenemos que quedar para…”
Suena el ventilador de mi CPU girar como si en Matrix hubiera una realidad alternativa difícil de procesar. Se ha iniciado el programa “tenemos que hablar.exe” ¿cómo es posible? ¡compilo todos los días para que no se ejecute “tenemos que hablar.exe”?? Alguien le habrá tenido que meter ese virus en la cabeza. Seguro que es Laura, que tantos mensajitos le escribe. “Traquilo Javi, sólo es una amiga con la que voy de compras” ¿si mi “amiga”/EX me viera en ropa interior una vez por semana, estarías tranquila cariño?… otra vez el ejecutable “celos. Exe” consumiendo mi unidad de procesamiento. Necesito chocolate.
Ay qué lástima. Si es que éramos muy apañaos. Éramos como una cuchara y un tenedor que yacen uno sobre otro en el escurridor de platos. Como un comic delgadito que se inclina y se apoya sobre una novela gráfica de tapa dura. Como dos croquetas que se abren en la freidora y se pega su masa y se vuelven una misma cosa-croqueta. Como dos cepillos de dientes en un vaso que acaban hebra sobre hebra, lo que da algo de asquete, si lo piensas, pero es bonito a nivel metáfora. Como esas dos naranjas que de estar tanto tiempo juntas comparten moho. -visto así, quizás sí que es verdad que tengamos que hablar.
Pero no desde hoy seremos dos calcetines desparejados. Ella en el tendal, secándose, rodeándose de otros calcetines y calcetinas llenos de color y yo abandonado. Los calcetines sueltos no vamos a un universo paralelo a través de la lavadora, somos olvidados detrás del cesto de la ropa sucia, donde, curiosamente, nunca nadie busca.
Y lo peor de todo es que cortará conmigo en el banco del parque donde quedamos siempre y se me quedará el corazón como se me quedaba el culo: frío y manchado de cagadas de paloma. Y comeremos de una bolsa de frutos secos variados y ella me quitará toda la sal del fondo y mi vida se volverá sosa. Se comerá los anacardos, las avellanas, las nueces y los panchitos y me dejará las pasas. Lo más dulce me sabrá lo más amargo. Claro que me dejas las pasas, Laura, porque pasas de mí. Ay Qué lástima.
Me quedan los últimos 100 metros. Ahí está, ha llegado puntual y sin bolsas del Primor, qué mal rollo. Con lo bonica que es, con su pelo largo, liso y brillante de fibra óptica. Con su piel tan suave y tersa del cristal que hacen las pantallas de un I-phone y esos ojos miopes fullHD. Las pecas de su cuerpo, constelaciones, galaxias, universos lejanos que están a años luz de cualquier otro ser humano de tal dimensión, aun siendo tan pequeñita. Quien fuera Spoc para aterrizar en todas ellas.
Me hace sentir como las baterías mal fabricadas que se calientan, se hinchan y explotan, pero de amor.
-Hola Javi.
-Hola Laura, ¡te amo! ¡¡no me dejes nunca!!
-¿Cómo? A ver, nooooo, Hola Javi o sea, siéntate, a ver, como te lo explico… ¿te has preguntado qué pasa cuando una cuchara y un tenedor yacen juntos en el escurridor de platos?, que dentro de siete meses, tendremos nuestro primer cubierto de postre.