De Colores

Este texto nació para ser recitado, así que si no tienes a nadie cerca, léelo en voz alta y déjate bañar por el arcoíris

Hola. Me llamo Eduardo y soy una persona gris. A veces más claro y otras más oscuro. Pero gris. No me emociono, no entiendo las metáforas, no me gusta llamar la atención así porque sí. Que no os engañe el color de mi ropa, o de mis gafas, son una mera construcción social para mí.

Gris

Pero no os penséis que mi vida es anodina, sobria o pueril. Vivo en un mundo de detalles, de sombras contrastadas que definen nítidamente la realidad del aquí.Sin exageraciones, emociones, ni interpretaciones de pedigrís. Mi rueda cromática es un palo con un punto blanco y otro negro en su fin. Los colores son superfluos y nimios y son del todo baladí

O eso pensaba yo, inocente de mí.

Un día, estudiando, en la biblioteca Vi a lo lejos avanzando dos coletas Sentía en mí pecho recitando a poetas Cuando se quedó mirando con una mueca Y yo disimulando lo que me nacía por sus pecas.

En toda la mañana no me pude concentrar porque en comparación yo no era más que la oveja negra del lugar, un discreto estudiante de guante blanco y de color irregular. Yo estaba muy verde en esto de amar pero pensé que era mejor estar una vez rojo, que ciento amarillo para variar.

Me armé de valor y me acerqué «me, dejas un boli… estudiar» Ella me dio uno especial: su favorito. Esa mañana pinté mis apuntes a siete colores fosforitos. Después de aprobar esa asignatura supe que debía probar a subrayar mi mejor lectura así que otro día la volví a hablar y con toda mi soltura NO le pedí una cita, se la leí, con locura:

«He aquí mi secreto, que no puede ser más simple sólo con el corazón se puede ver bien; lo esencial es invisible para los ojos» dijo el Zorro al Principito.

Desde entonces ella es la única persona que me saca los colores. Es mi media naranja. Lo ve todo de color de rosa excepto a mí, que soy el príncipe azul de sus amores Ella es todo pasión. Me besa y me quedo transparente y no duda en pintarme a juego de su canción; Rojo prohibido, naranja espontáneo, amarillo curación, verde vida, azul seductor, añil elegante, violeta adoración,

Pero.

Pero como todo amorío, tiene su tono cálido y su tono frío: Ayer, sin ir más lejos, se puso de un amarillo tan chillón que secó los ríos. Me puso verde por un marrón que dejé en la sobre el hornillo: unas naranjas se pusieron grises y hubo buscarles mejor destino. A mí me dio igual, pero ella me miró con una cara de que algo iba mal. De pena y de distancia, como si hubiera algo la escena de lo que yo no tuviera constancia.

Me quedé en blanco, pero al final, con su mirada, entre en resonancia. Esos ojos me hicieron descubrir que la vida es de colores vivos de elixir y grises sólo se quedan aquellas naranjas se dejan pudrir y aquellas vidas que se quieren morir, aunque sea sólo metafóricamente.

Decidí cambiar.

En la oscuridad de aquella noche me puse a buscar en mis propias retinas aquellos colores en los que plasmar mi vida. Por ahora me estoy decidiendo Por el rojo melocotón de su abrazo tierno Por el rojo atardecer de nuestras sábanas de invierno O por el rojo frambuesa de sus labios cuando me lleva al infierno.

Pero, el va ganando a todos, que es ese aguamarina-amarronado-con-toques-miel-reflejos-ámbar-y-corona-cobriza-brillantes de sus ojos que se vuelve más intenso y puro y sincero, justo antes de decirme «¡te quiero!».

Deja un comentario